Alexei sentía que su pecho explotaría en cualquier momento ante lo que estaba escuchando.
—Me temo que así es, señor Petrova —El investigador siguió hablando — todas las pruebas apuntan a que el pequeño Yuri Ivanov, de 4 años de edad, es su hijo biológico, un hijo que usted procreó con su esposa años atrás...
Un silencio sepulcral reinó en la estancia. Alexei se quedó estático, como si le hubieran lanzado un cubo de agua ardiente. Grigori se aclaró la garganta antes de dar continuar.
—Y no sólo