Capítulo 150: Pedir disculpas

Aunque no los dejo agacharse por sus heridas, si les doy cosas para que lleven e incluso los perros llevan algo en sus hocicos, para distraerlos de cuantas veces han coincidido cuando quieren ayudarme y como ninguno de los dos quiere dejarme sola. 

Así llevamos todo hacia la casa, donde nos despedimos bajo la promesa de que nos reuniremos a una fogata, mientras yo imploro que no sospechen más de lo que ya es evidente.

Solo cuando estoy en el baño, respiro p
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