Chris.
Lo que vi me dejó frío, pasmado y pálido por no poder creerlo. Mi mente se había quedado en blanco, hasta que Lilia me hizo reaccionar y la saqué a la fuerza de ese lugar antes de que me volviera débil.
Mi corazón estaba latiendo más rápido que nunca, y al mismo tiempo mis manos temblaban de pudor. ¿Qué hacían ahí? ¿Por qué no estaban muertos?
—¡Me estás lastimando! —se quejó, la solté de golpe.
Definitivamente, yo era el peor por no haberme dado cuenta de que hice mucha presión en Lili