Mundo ficciónIniciar sesiónEl amanecer se colaba por las cortinas de la habitación de Martina, tiñendo todo de un dorado que mentía sobre la paz. Ella despertó con los dedos de Christian enredados en su cabello y su pecho contra su espalda, como si sus cuerpos hubieran encontrado finalmente la forma correcta de encajar.
Pero no había paz.
La vibración de su teléfono fue el recordatorio que no necesitaba: el mundo seguía girando, los secreto







