— Nathan ¿En verdad eres tú? Que grata sorpresa encontrarte en Paris — dijo Juliette deteniendo su marcha ante aquella repentina sorpresa del destino.
Aquel hombre no dudo un momento para envolverla en su abrazo, como si se estuviese reencontrando con una gran vieja amiga, y aunque ella siempre se sintió muy atraída por él, nunca habían sido realmente demasiado cercanos.
— Mírate, estas hermosa, supe que te convertiste en una pintora muy famosa, te felicito, de hecho, iba rumbo al museo para ad