La clase termino una vez más, de nuevo, frente a ella estaba Edmond Rohan, mirándola con aquella mirada misteriosa, profunda, como si estuviese perdiéndose en los oscuros abismos del océano que eran aquellos ojos castaños, su sonrisa varonil, elegante, que lo hacía lucir aún más atractivo, era solo para ella, era solo para que sus ojos lo apreciaran, como un secreto mudo entre ellos dos, recordando aquel sueño vergonzoso, sintió sus mejillas arder, ella y el…no, eso no, no quería, se resistía,