El recorrido hasta el departamento fue silencioso, tenía que marcharse de allí, no quería deberle más de lo debido a aquel hombre de ojos celestes, Juliette suspiraba con melancolía mientras sus ojos dibujaban figuras con las parpadeantes luces en el camino, Beaumont era un hombre imponente y seguro de si mismo, pero no le permitiría hacer con ella lo que le viniera en gana hacer, pensando también en aquel beso que Rohan le había robado, se preguntaba ¿cómo había logrado quedar en medio de dos