—Fernando…yo…— Aitana lo nombró en un sollozo de placer.
—Solo será un…momento más, Aitana, te daré la mejor noche de tu vida… — le aseguró él al aferrarse con un brazo a su cuerpo y con el otro sostener su cabeza brindándole un poco de consuelo a su desesperación.
Aitana sintió ganas de llorar ante aquella sensación placentera, y apretó sus piernas alrededor de él, sintiendo su desbordante pasión subir poco a poco.
—Por favor…— suplicó Fernando al dejar escapar su aliento. — No te muevas o… ne