Aitana abrió grandemente los ojos. Fernando estaba dispuesto a apoyarla aun cuando no fuese lo más conveniente para él y su posición social.
— Pero esto... ¿Estás dispuesto a apoyarme a pesar de que no será bueno para la posición en la que estás? — cuestionó la hermosa castaña.
Apretándola más contra su pecho, Fernando cerró los ojos.
— A mí no me importa ser señalado, te apoyaré Aitana, me convenga o no, lo haré porque es lo que tú deseas. — respondió el apuesto tatuado con sinceridad.
Conmovi