Alejandro notó la furia de su esposa; ella en verdad había creído todo ese tiempo que él era el heredero mayoritario de absolutamente todo. Sin embargo, algo dentro de sus molestas palabras había logrado irritarlo.
Él no era un conformista.
Quizás, se había sentido aliviado al saber que su madre le había dejado el dinero suficiente para seguir viviendo su estilo de vida lujoso y extravagante, pero Fernando tenía la rebanada más grande de aquel pastel y no solo era eso…también tenía a Aitana. Ai