Libi cruzó corriendo la arboleda que rodeaba la cabaña con todas sus fuerzas. Llevaba un tiempo sin hacer ejercicio y sus recientes malestares no le fueron de ayuda. Acabó tosiendo como tuberculosa, a punto de escupir un pulmón.
Al menos Irum no se veía por ninguna parte. Y tan racional y cuerdo que le había parecido en un principio. En ciertos aspectos y, guardando las proporciones, era peor que Damien. Con Damien sabía qué esperar, la única incertidumbre era si acabaría dándole un puñetazo o