—¿Duele?
—Arde.
En la cama, Irum le aplicaba el ungüento a Libi. Era inevitable no sentirse responsable de lo ocurrido cuando eran sus asuntos los que la habían puesto en aquella situación.
Al terminar le dio un beso en cada rodilla.
—¿Has hablado con Alejandro?
—No y tampoco quiero hablar de él.
Libi no volvió a mencionarlo. Si algo había aprendido durante su relación con Irum era que el tiempo mejoraba todo. Ahora estaba enojado y cuando se enojaba, se cerraba y hablar con él era impos