Libi llevaba casi una hora despierta y ya se sentía agotada. Ahora que tendría a Irum todas las noches en la misma cama habría que dosificar sus andanzas nocturnas o no aguantaría. Si llegaba a quedarse dormida en clases por pasarse la noche follando sería el hazmerreír de Lucy y no dejaría de molestarla hasta graduarse de la universidad.
Irum, en cambio, estaba como siempre, radiante, compuesto, atractivo hasta la médula. Tal vez un poco más serio.
—¿Te ocurre algo, amor?
—Había cabello tuyo