—¿Qué has dicho? —preguntó Libi. No creía lo que Irum acababa de decir.
—Que no vas a salir de esta habitación y no vas a conocer a nadie.
—¿Te avergüenzas de mí?
Era la explicación más simple y obvia para ella. Pese a lo mucho que había avanzado su relación, al anillo de compromiso y a que podía decidir sobre las compras, Irum se avergonzaba de ella y la consideraba indigna de ser presentada a su padre.
—No tengo tiempo para darte explicaciones ahora.
—Nunca tienes tiempo para explicar nada.