Alejandro tomó asiento, cansado. Había pasado bastante tiempo, pero Irum seguía pensando en Libi a pesar de todo lo que había perdido por su causa. Era un hombre testarudo, bordeando lo obsesivo. Cosas de familia, una herencia que ni el tiempo ni la distancia podían negar.
—Ya sabes que está con otro hombre, ¿eso no te importa? No se tardó nada en reemplazarte. ¿Acaso planeas entrar en una disputa con él por el amor de Libi? Por favor, Irum, eres demasiado práctico para eso. Eres demasiado para