—¿Por qué mi hija te llama padre? ¿Desde cuándo tú y ella se conocen?
Con esas preguntas, que tras el sosegado tono de voz de Libi guardaban una furia incontenible, comenzó ella el titánico propósito de desenredar la madeja que los indescifrables motivos de Irum habían enmarañado.
La cordialidad, en la medida en que le fuera posible manifestarla, sería su primera línea de defensa.
—La conocí al poco tiempo de que la trajeras a vivir contigo. Cuando la vi, sentí de inmediato una conexión espec