Las estaciones habían ido cambiando de color a través de la ventana de la habitación donde se hallaba Irum postrado. Era invierno cuando se despertó y para la primavera ya pudo ponerse de pie.
Al abrir sus ojos y encontrarse con Alejandro, sus primeras palabras estuvieron llenas de preocupación.
—Libi está encerrada en la habitación... Debe tener hambre.
La verdad de lo ocurrido no pudo explicársela Alejandro, pero le dio la versión que había deducido a gotas de rocío, pequeñas dosis de lo qu