Sangre. En los pocos instantes en que Libi recuperó la conciencia sólo vio sangre y, por unos segundos, mientras era transportada en camilla bajo una luz cegadora, sintió la acogedora calidez de la mano de Irum sobre la suya.
Volvió a sentirla en un pequeño cuarto donde también le pareció ver a su obstetra. Todos deambulaban entre la niebla. Estaba demasiado aturdida y cansada, los analgésicos la tenían sumergida en un estado de semi inconsciencia donde era incapaz de enterarse de nada de lo q