En su despacho, Irum caminaba impaciente de un lado a otro. La espalda y la pierna le ardían con cada movimiento, contribuyendo a su irritación.
—Han pasado dos horas desde que Libi dejó la casa de Lucy, ¡¿dónde mierd4 está?! ¡¿Por qué no ha regresado?!
La había empezado a telefonear en cuanto Alejandro le comentó las novedades sobre el maestro Luen, cuya fecha de muerte aparentemente lo eliminaba como sospechoso del choque.
Alguien había usado su auto para inculparlo. Alguien lo había mat