Esa noche a Clara Isabel le tocó que dormir en un pequeño sofá que está en la sala, sin siquiera usar una sábana porque no quería ir a buscar una a la habitación donde su esposo está durmiendo con la amante, se quedó solamente con su ropa que anduvo puesta durante el día, que consta de un pantalón y una blusa manga larga, por fortuna ese atuendo le ayudó a no quedar tan descubierta.
Pero aun así, el frío abrazador de la madrugada le pegó fuerte y por más que ella se enrollara en el sofá, siempr