Poco tiempo después llegó la joven Yeni, ella anda sola porque su esposo Alberto desde hace mucho rato se ha unido a la búsqueda del pequeño Toni. Ella aún no puede creer que haya otra persona con el mismo rostro de José Luis, y por ello le ha dado una buena insultada desde que entró a la mansión.
—¡Por Dios, José Luis! ¿Eres tú? —exclamó la chica al ver al hombre sentado en el sofá, y es que podemos decir que él, ni se reconoce, ya que tiene vendado una parte de su rostro y en la otra parte ha