"Mas, ¿qué te pasa?" preguntó Mira cuando su esposo llegó cojeando a casa.
Cipto se dejó caer en la silla de mimbre y tiró su bolso con fuerza al suelo. Levantó la cabeza y se pasó las manos por el cabello con frustración.
Mira fue directamente a la cocina para preparar agua caliente y hacerle una compresa a su esposo. Seguro que estaba herido o al menos tenía moretones, aunque aún no sabía qué le había pasado.
Luego salió con el agua caliente y una toalla limpia para aplicarla en la pierna de