El bebé varón dormía profundamente en los brazos de Sarah. Su carita tierna y adorable hacía que Sarah no dejara de admirarlo durante todo el camino de regreso a la cuna. Con mucho cuidado, Sarah lo acostó, y Aina sonrió al verla.
“¿Qué miras?” preguntó Sarah, notando la mirada de Aina. Se habían visto varias veces porque Aina solía acompañar a Ron en asuntos de trabajo.
“Hay algo diferente en la señora Sarah. Se ve más radiante que de costumbre,” comentó Aina. Sarah se tocó las mejillas y se d