Mundo ficciónIniciar sesión—Debo partir al día siguiente de la unión oficial de los Mandos Segundos —afirmó Gost—. Lo siento, amor, no puedo sacar más tiempo, ya llevo varias semanas aquí y mi padre está furioso porque no he acatado sus órdenes.
El silencio inundó la habitación. Llovía y por el balcón se podía ver las gotas del sereno que hacían una especie de capa blanca en el aire.
Se escuch&oacu







