Capítulo 124.4-Ery Avery en Escena 42

Acto IV- Dorothy te llevará a casa~

Cinco años después de la trágica muerte de Cadence Beckham, nuevamente ha llegado el mes de Abril para Eardwulf. Los cambios de estación de otoño a invierno parecieron tan solo un soplido hasta que volvió a ser primavera.

Ese mismo mes Carole Bury fue bienvenida a la vida por su madre quien al verla lloró de felicidad y besó su frente varias veces. Aunque fue un parto complicado de varias horas de labor para su madre, la pequeña criatura llegó al mundo con mucha fuerza. Era una tarde tranquila en que todos se habían reunido para recordar un poco el pasado pues Liam Roberts tenía buenas noticias.

“Finalmente conseguí su maldita firma” Anunció Liam por lo alto mostrando a todos los papeles con las escrituras del hogar Beckham. Después de un arduo trabajo finalmente habían recuperado lo que su padre le había robado en complicidad de otro hombre.

Sarah lloró de alivio mientras sostenía las escrituras. Finalmente se había hecho justicia, tarde y pareciera algo inútil pues Cady no puede ver aquella inmensa victoria, sin embargo sus intenciones de liberarla de todas sus ataduras cuentan.

Eardwulf nunca estuvo satisfecho, sentía una gran nostalgia pues aquello pudo haberse impedido si tan solo hubiera estado más presente en la vida de esa mujer que lo había soportado todo por si sola.

“Cady Cad tenía muchos secretos” Aseguró Sarah mientras consolaba al solitario hombre con unas palmadas suaves en la espalda “Incluso si le hubieras insistido era su naturaleza no querer involucrar a sus seres queridos en sus problemas”

Su naturaleza. Pensó Eardwulf con una sonrisa irónica mientras su mejor amigo le devolvía el mismo gesto en silencio.

Solo él y Liam conocían ese lado salvaje y divertido de Cady, aquel que solo podía exhibirse cuando el alcohol hacía de las suyas haciéndole sentir completamente libre.

Después de leer su diario hasta saberse de memoria cada palabra, cada punto y coma, cada cadencia silenciosa que mostraba más de lo que se aparenta en la superficie, pudo conocerla de verdad. Estaba seguro que de haberse atrevido a tomar esa oportunidad todo habría sido diferente.

Aunque él ya se había resignado a que nunca volverá, Abril era uno de los meses más sensibles e insoportables durante esos largos cinco años sobreviviendo su ausencia.

¿La razón?

Fue justo en un día de aquel mes cuando finalmente comenzó a percatarse de sus sentimientos por Cady. También fue exactamente una tarde de abril cuando conoció por segunda vez a Cadence Beckham, por aquel tiempo no sabía su nombre ni su apellido pues era otro. Sin embargo todo comenzó una tarde como esa debida al mismo imbécil que les separó la primera vez.

Le revuelve las entrañas el solo pensar en ello.

Casi cayó en una trampa cuando seis meses después de perder a Cady, una mujer intentó suplantar su memoria al hacerse llamar la joven que rescató del casino.

Por unos meses logró engañarle y apelar a su buena fe para intentar colarse en su vida.

Menos mal no cayó en aquella trampa, desde ese entonces se anda con mayor cautela por lo que ni siquiera permite que otras mujeres se le acerquen, no importa si solo quieran saludarle él se mantiene firme.

Su única excepción es Sarah porque para él esa mujer es su cuñada y sabe que nadie le saca de los ojos a su esposo con nada.

La esposa de Bury no supo aquella historia hasta que Liam lo mencionó durante esa misma reunión de Abril.

"Ese cabrón, no puedo creer que ese canalla se haya atrevido a tanto. Caer tan bajo como para contratar a una mujerzuela que se hiciera pasar por Cady Cad es---"

"Pero tu cuñado no cayó en eso, lo que importa es que no logró su cometido" Dijo Josh Bury calmando sus nervios con unas suaves palmadas en su muñeca.

Liam levanto su cerveza en señal de victoria y añadió unas palabras.

"Luego de ver sus planes estropeados fue directo a su perdición ese cabrón. Y ahora tenemos la firma de Hardley también, ese desgraciado se va a refundir en la cárcel de por vida"

Por supuesto ahí no termina el tormento de un hombre tan repulsivo como él. Cierto hombre debe estar de lo más entretenido haciéndole pagar a su compañero de celda hasta el último de sus pecados.

Cuando Hardley fue declarado culpable por todos sus crímenes incluyendo estafas bancarias que entre Eardwulf y Liam le fueron desenterrando hasta juntar la suficiente evidencia, este hombre miserable recibió la gran condena de 30 años.

Todos creyeron que fue un veredicto demasiado blando hasta que Eren Grant Eardwulf envió una única tarjeta navideña adornada con renos en relieve y un tono polifónico de “Jingle Bells” a su muy estimado Cassius Craven.

[Feliz Navidad Sius, has sido un niño muy bueno así que te envío algo para que te diviertas —Tu yerno Papá Noel]

Después de abrir la tarjeta con un trineo saltarín en cartón, el mismo hombre que recibió tan grato regalo respondió enviando otra tarjeta, una simple nota de papel blando y blanquecino escrito con letras rojas y huellas del mismo color de sus propias manos.

[Ya que fui muy bueno este año seré muy travieso con mi nuevo juguete, Papá Noel-SIUS]

Por supuesto no fue obra del destino, fue el mismo Eardwulf quien se encargó de lograr aquel milagro navideño para que ambos coincidieran en la misma celda.

Si ya se había divertido con el hijo, ¿por qué no ser justo y dejarle al padre al que pudo ser su suegro?

Aunque no tenían conversaciones salvo en contadas ocasiones, ambos se entendieron perfectamente.

Después de todo ambos habían perdido a las mujeres más importantes de su vida con esos cabrones involucrados en la ejecución.

Pero Hardley era más necio que su hijo, si el menor era un cobarde que ya estaba suplicando el primer día, el padre era más resistente.

Testarudo como era se negaba a devolver lo robado por las buenas y, después de que Cassius jugase con él hasta agotar su ingenio, finalmente la rata había cedido a firmar y señalar a los demás responsables de la e****a.

Con los papeles de la casa y las llaves, por fin Eardwulf pudo recuperar y conocer el lugar donde vivió Cady, aquel que ella tanto atesoraba.

Fueron cinco arduos años pero al fin había valido cada esfuerzo.

Después de almorzar ninguno de ellos pudo esperar un día más, tenían que ver el hogar Beckham para revisar que no hubiera sufrido daños y pérdidas antes de echarse manos a la obra.

Sarah miró con asombro que la casa había permanecido intacta. Nada estaba fuera de su lugar, cada mueble, cada rincón había sobrevivido al tiempo excepto por el polvo, telarañas y olor a abandono.

Con gran nostalgia señalaba cada rincón recordando los viejos tiempos cuando se detuvo frente al ventanal que daba justo después de bajar las escaleras.

"Aquí fue donde Camelia murió y también en ese mismo lugar Josh y yo..."

Sarah se mantuvo en silencio un largo rato antes de continuar.

"Fue bastante extraño, ella estaba ahí, perdió la conciencia y por unos minutos la declararon como un fallecido. Luego sucedió un milagro y..."

Pero la esposa de Bury no pudo terminar su relato pues en ese preciso momento se le rompió la fuente. Hablando de coincidencias escabrosas.

Fue un relato sobre una vida que se había apagado para siempre pero en ese preciso instante una vida comenzaba a brillar con fuerza. El hospital se encontraba demasiado lejos y aquel nacimiento se había adelantado una semana, no había tiempo, Liam se apresuró a subir las mangas de su camisa formal y sugirió algo arriesgado pero lógico.

"Podría nacer aquí" Dijo sin importarle una respuesta negativa "Si lo acondicionamos un poco, vamos si hay mujeres que han dado a luz en un taxi o en el transporte público no tiene nada de malo que lo haga en un lugar tan importante como este."

Josh y Eardwulf se miraron en silencio, no necesitaron palabras. El hombre de 30 y tantos años tomó sus llaves inmediatamente, jaló a Josh con él mientras hacía llamadas de emergencia entre ellas a su casi suegro y al médico familiar con el que siempre podía contar.

Josh caminaba dando vueltas nerviosas debajo de las escaleras esperando impaciente y viendo el tiempo pasar hasta anochecer en la gran ventana. Eardwulf y Liam estuvieron ahí brindándole apoyo en todo momento.

“Tranquilo Jo, todo estará bien” Le aseguró Eardwulf quien en esos años había frecuentado tanto el hogar de Bury que habían hecho una gran amistad. Liam se encontraba en la habitación que perteneció a Cady asistiendo al parto de Sarah mientras ambos hombres se apoyaban del barandal en las escaleras.

“¿Y si no fuera así? Ya ha tardado demasiado el parto…”

El nacimiento de Joshua había sido tranquilo sin ninguna dificultad. No tuvo que suceder en un lugar de manera repentina lejos de un hospital donde tendrían más acceso a instrumentos quirúrgicos en caso de emergencia. 

Josh era un manojo de nervios, de haberlo sabido tal vez si habrían alcanzado a llegar al hospital ¿Qué tal si por la falta de un espacio adecuado Sarah peligrara? La conciencia de Bury no era limpia, durante aquellos años les confesó a Eardwulf y a Roberts algunos secretos de los que no estaba orgulloso esperando que ambos le odiaran de por vida pero ellos se mostraron comprensivos y en su lugar le pidieron cooperar para recuperar lo que se había perdido con su ayuda.

“Carole decidió romper la fuente aquí, fue lo que eligió tu hija porque ha sentido algo en este lugar. Permite que el río siga su cauce” Le animó Eren golpeteando amistosamente su hombro.

“El mismo lugar manchado que ayudé para que Collins lo robara, sabes que fui su abogado, yo…”

Josh Bury tragó saliva y tapó su rostro sollozando como nunca antes habría permitido que alguien más le viera derrumbarse.

“También cuando me acerqué a ella, la primera vez que me presenté mis intenciones eran horribles… Engañé a Sarah, nunca le dije que---“

“La amas, esa jamás fue una mentira” Dijo firme Eardwulf haciéndole recuperar algo de su confianza “Eres un buen hombre que persiguió el camino equivocado, la diferencia entre todos esos bastardos y tú es que luego de saber tu error no has vuelto a desviar el camino”

El esposo de Sarah enjugó sus lágrimas, recordó los viejos tiempos aquellos momentos en que fueron niños y cuando decidió hacer lo correcto por primera vez al avisar a la señora Marigold Beckham el lugar donde Cady se había escondido después de que los niños le hicieran la “prueba” de brujería.

Fue el único en esa manada de perros que se creían lobos que no participó en aquel día atroz para una simple niña.

En su lugar le avisó a Liam lo que había sucedido aunque llegaron demasiado tarde. Luego recibió al igual que todos una buena golpiza de Wolf por lo que le hicieron a “Fresas” Ambos recuerdan esos días hasta que el hombre que alguna vez lo golpeó admitió que de haber sido menos lobo solitario podrían haber hecho una buena amistad en lugar de dejarle en manos de ese desgraciado.

“También fue gracias a ti que pude encontrar a mi esposa” Agradece él de todo corazón al hombre que se acercó a Sarah Bingley para hacerle el favor a quien creyó su amigo y que este pudiera acercarse a Cady manteniendo a su mejor amiga distraída. 

“Bueno, al menos algún beneficio tenía que traer esa escoria”

Josh Bury sonrió, genuinamente, con grandes lágrimas en sus ojos pero por primera vez sintiéndose liberado de sus propios pecados.

Así fue como nació la pequeña Carole.

Después de un día pesado lleno de confesiones y arrepentimientos que lideraron todo hacia una amistad sólida que no creyeron que podría estrecharse hasta ese punto.

***

Las flores de narciso amarillas y radiantes como el sol de primavera contrastan con el color sólido del mármol donde el nombre de Cadence Beckham se mantiene escrito. La suave brisa tiene cierto olor húmedo según describe el mismo Eardwulf pero no le preocupa pues el mismo pronóstico  de clima había anunciado un día completamente soleado.

— ¿Puedes creerlo? Me han pedido que sea el padrino de Carole. Les dije que no había problema aunque no estoy seguro si eso se pueda hacer porque, aunque eres mi esposa en nombre, en mi certificado sigo siendo soltero.

Eardwulf hace una gran pausa y casi gruñe al recordar la respuesta de Sarah.

—Me dijo que soy un viejo y que necesito actualizarme.

                                        

Eren se ríe,  aunque en su voz hay nostalgia y una profunda tristeza, también ha comenzado a disfrutar de la compañía de todos ellos.

—En otro tiempo me habría ofendido, ahora todo me recuerda a ti—Dice acariciando la lápida con ternura—Y todo lo que es preciado para ti lo es también para mí.

Cinco años desde Noviembre casi medio año más, 65 meses, más de 1000 días sin ella ni siquiera quisiera contar los minutos y segundos como hizo hasta que la cuenta se volvió algo mucho más doloroso por enfrentar.

Ni siquiera con esa cantidad de tiempo ha dejado de albergar la inútil esperanza.

— ¿Podrías tocar la campana?  No importa si fueras un lindo zombi me dejaría morder por ti con mucho gusto.

Haría lo que fuera por una oportunidad. No importa si parece imposible, con tal de cumplir sus sueños buscará la manera de cumplirlo.

—Haría lo que fuera, daría lo que fuera... incluso mi propia vida. Si pudiera verte aunque fuera un minuto juro que sabría hacer rendir ese tiempo y lo atesoraré, cada segundo sería más preciado que el anterior.

Sus lágrimas caen sobre el frío y duro mármol. Cinco años debieron agotarle la capacidad de llorar, endurecer su corazón o secarse para siempre pues hacerlo no le devuelve ni le quita nada, pero aún con el pasar de los días el corazón le duele como si acabara de suceder. Ha llevado una gran cantidad de ramos, todos ellos se han marchitado y sus ramas secas fueron desechadas pero su amor permanece fresco en una primavera eterna a pesar del invierno y el otoño constantes.

—Si pudiera intercambiaría mi vida por la tuya. Para que puedas ver a Carole, Joshua, Josh... y a tu hermana quien te aprecia tanto o más que yo.

Porque él sabe que jamás podrá compararse con todos los años que estuvieron juntas. Tiempo en que él aún no la merecía.

—Me arrepiento. Cadence, me arrepiento de no haberlo notado cuando era tan obvio.

El temor en sus ojos, su trauma por el olor a cigarro, todo aquello que le parecía molesto y luego enternecedor era un reflejo desesperado de algo mucho más grave. 

—Mi pequeño conejo, de haberlo sabido te habría convertido en un lobo.

Así ella nunca más sería una presa.

—Ellos te extrañan—sorbe por su nariz y limpia su rostro con la misma manga de su traje—Josh, Sarah. Le haces falta a esa mujer como no tienes idea.

Con el parto de Carole entendió más que nunca cuando Sarah se negó a ir a un hospital y prefirió permanecer en la que fue la habitación de “Cady Cad” asegurando que se sentía protegida y le tranquilizaba ese lugar.

Esos cinco años no solo los ha sufrido él.

—Daría lo que me queda de vida por ti, para que puedas abrazar a tu hermana y conocer a tus sobrinos---

Es justo en ese momento en que una fuerte ventisca se desata trayendo consigo una torrencial lluvia. Lejos de preocuparse por sí mismo, Eren Grant Eardwulf se quita el saco y usa este para proteger la lápida mientras busca en su teléfono el contacto de Liam para encontrarse con una señal muerta.

¡No! ¡Cadence detesta la lluvia!

Él había jurado protegerla hasta el último de sus días de ese horrible clima que le hace infeliz ¿Cómo pudo creer en el pronóstico? Pensó que sería un día soleado, es por esa razón que no había traído nada todavía.

Por alguna extraña razón aquella lluvia tiene un comportamiento inusual, solo llueve en el lugar donde está Eardwulf, en la zona del cementerio familiar, ningún otro lugar. Pero en la cabeza de un hombre cuyo único pensamiento es proteger nada de eso le parece anormal ni se pregunta por un solo instante la razón de tan extraño clima.

—No llores, Cadenza. Yo estoy aquí, te protegeré con mi vida.

CLOP, CLOP

Los pasos sobre el camino de asfalto resuenan en seco, firmes, poderosos.

Como si la lluvia no le afectara, una mujer de tacones rojos y brillantes camina bajo la lluvia y tiende su sombrilla hacia Eardwulf y Cady cubriendo a ambos por completo.

Eardwulf no ve a la mujer solo los tacones. Pero él la reconoce por su porte y su voz, yo también creo haberla visto antes en algún lugar sin embargo no puedo dar por más que lo intento con ese recuerdo.

—Aunque estos cinco años estuviste constantemente a prueba, esa determinación tuya no se ha marchitado ni un poco.

Dice la voz de la mujer cuyos tacones Eardwulf identifica por ser como los de Dorothy. Su risa resuena femenina y elegante mientras le dice que vio la película y que le conmovió los sentimientos de él. 

Eardwulf pronuncia su nombre el cual es cubierto por un trueno.

—Dime, si pudieras pedir un deseo y hacerle regresar ¿Qué estarías dispuesto a pagar?

—Mejor pregunta lo único que no podría pagar, daría todo cuanto tengo, inclusive la vida para que ella pueda...

—Tienes razón. Fue una pregunta muy simple y la respuesta es más que obvia.

La mujer aleja su sombrilla revelando el sol que ha vuelto a salir sorprendiendo al hombre quien sigue empapado pero todo a su alrededor está completamente seco.

—Entonces digamos que puede regresar a la vida, que lo que ha sucedido estos cinco años puedan borrarse y logres regresar en el tiempo ¿lo harías?

—Por supuesto—Responde él sin pensar dos veces.

—Pero nada en esta vida es gratis. Tendrás que ofrecer un gran sacrificio.

A pesar de que aquellas palabras son de lo más sospechosas, Eardwulf no les da importancia. Quizá y solo quizá esto sea el tintineo de la campana que tanto había esperado.

—El único sacrificio que no estaría dispuesto a soportar sería un día más sin ella.

La mujer se ríe, su voz es suave como una niña realmente divirtiéndose.

—Bien, entonces sabes que el precio no es nada barato. No es algo material sino más espiritual que podría quebrarte.

—Si cada pedazo ha permanecido en esta vasija que llamo cuerpo es porque tengo una deuda con ella. No importa el costo, deseo que viva.

No por él sino por todo lo que sabe que ha dejado atrás.

— ¿Por qué deseas que viva? —Pregunta la mujer.

—Porque ella apenas había comenzado a vivir.

Esa respuesta parece impactar a la mujer quien da unos pasos atrás en silencio y luego de un momento hace una pregunta más complicada.

— ¿Incluso si al ella vivir tú no podrás estar con ella?

Eardwulf por un momento titubea, pero el recuerdo de Carole en brazos de Sarah quien llama a Cady mientras la abraza con fuerza es suficiente para fortalecer su deseo.

—Para que ella viva daré lo que sea.

Nuevamente los zapatos rojos parecen expresar sorpresa.

—Si vive puede que no te recuerde, acabará por enamorarse y llamar a otro su esposo.

Eardwulf siente dolor con esas palabras, ve la lápida de Cady, recuerda a la recién nacida llamada Carole, aquella a quien la mujer que ama eligió cuidadosamente su nombre para su mejor amiga. Cierra los ojos y con un suspiro de alivio niega con la cabeza sonriendo.

—Entonces yo seré el padrino en su boda. La llevare del brazo y la entregaré al hombre afortunado que sepa hacerla feliz.

Los tacones rojos que se mueven como si fueran los de Dorothy de Oz dan un paso atrás de la impresión y la mujer comienza a reír.

"¡Increíble!"

Parece decir el movimiento de sus tacones y los golpes contra el suelo.

—Mi rival estará en desacuerdo-- ¡Bah, qué más da! ¡Me rindo por completo!

La mujer libera unas carcajadas mientras exclama "¡Parece que en lugar del mago de Oz y sus ilusiones esmeralda, esta Dorothy debe llevarlos a casa!"

La mujer tiende su mano, sus uñas rojas como sus zapatos tienen cierto brillo hipnótico al igual que una luz verde que parece rodearle.

—Entonces haré una última apuesta contigo, Wolf.

Antes de que Eardwulf pueda alcanzar su mano la mujer la aleja como si recordara algo importante.

—Solo que esta vez será diferente, no la recordarás, ella debe encontrarte y enamorarse de ti una vez más.

Eardwulf ladea su cabeza intentando entender lo que dice aquella mujer mientras esta vuelve a reir y acercar su mano extendiendo cada dedo. 

—Convierte a ambos en verdaderos lobos, uno grande y poderoso. Lo suficiente para cambiar el destino de sus maldiciones---

La luz de un verdor esmeralda y destellos amarillos no parecen una simple conversación.

—Espera ¿Es de verdad lo que estás diciendo?

—Si, Wolf hablo completamente en serio. Voy a cumplir tu deseo.

¡¡Debe estar tomándole el pelo!! Algo en su interior le alerta que es una apuesta a ciegas pero a estos grados no le importaría ilusionarse con un sueño imposible si hubiera una mínima oportunidad…

— ¿Qué debo hacer? —Pregunta con la determinación que esos 5 años han fortalecido hasta ser imposible de romper.

Las manos delgadas de la mujer colocan un rosario en su muñeca, este tiene cuentas de color negro que Eardwulf reconoce recordando muchas vidas con solo tocar cada pequeña esfera, sin palabras asiente con gran firmeza. 

—Eren Grant Eardwulf esta es tu última oportunidad. Demuéstrame lo ciertas que son tus palabras. Consigue los preceptos y esta vez no dejes ninguno fuera del rosario.

La luz verde rodea a mi rival quien observa por última vez la lápida que cuidó como un centinela por casi cinco años y medio. Luego, por inercia mira a la mujer, su sonrisa es lo único que puedo distinguir, algo que he visto muchas veces en un escenario…

—Te estaré observando, #$$%%##.

¿Qué fue eso último? ¿Podrías, repetirlo mujer extraña?

Luego la luz verdosa desaparece dejando todo en completa penumbra.

----

Al abrir mis ojos lo primero que me recibe es una terrible jaqueca como si un pájaro carpintero me clavara su pico en la frente, la sien y todo el cráneo. 

Luego el olor a frutos rojos me recibe como un cálido abrazo y encuentro a mi pareja arrodillada, apenas sosteniendose de la cama sin soltar mi mano. A pesar de que algo me golpea en la cabeza con fuerza me preocupa más mi pareja a quien cargo en mis brazos y acomodo a un lado mío. 

Aquel sueño aun me da vueltas en la cabeza pero ya pensaré en ello después. Su cuerpo enconchado en mis brazos me invita a dormir un poco más, algo me dice que no habrán más sueños ni continuación del anterior al menos por lo que resta de esta mañana. 

Beso su frente con cuidado y cierro mis ojos, esta vez en un verdadero y profundo sueño donde no sucede nada extraordinario, solo me acompaña su olor y escucho su risa en mis oídos mientras damos vueltas dejando nuestras huellas en la arena repitiendo el primer día en que nos volvimos novios. 

Unos días pacíficos que a pesar de la felicidad en mi sueño sé que jamás volverán. 

La mañana no dura mucho ni tampoco ese sueño tranquilo, al abrir los ojos nuevamente el dolor punzante en la cabeza me regresa. Pero esta vez no soy el único que resiente una noche completamente bloqueada de sus recuerdos pues, desde mi escritorio, mi Beta me mira con una cara de desvelo y pocos amigos que jamás me había dirigido antes mientras sostiene su cabeza y me confiesa algo sorprendente. 

—Creo que me acosté con De Fritz. 

Y así esa tarde se torna tediosamente larga. 

Maika Maese

¡¿Que hizo qué?! El joven Alfa apenas puede acabar de procesar el sueño que podría ser la revelación clave en todo este embrollo cuando su Beta trae una confesión muy comprometedora...

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