Mundo ficciónIniciar sesiónActo IV-Viajero del Rosario Parte 1 (Cady) ~
En la oscuridad de la noche, una suave brisa juega con el largo cabello en la silueta de una mujer, su vientre lo suficiente abultado dice claramente que pronto nacerá una nueva vida.
Las manos de la mujer acarician suavemente la superficie redonda mientras observa a la luna, ya ha perdido la cuenta de las veces que se ha soñado en la piel de una mujer que comparte la misma apariencia pero distinto nombre.
Hershey Leandersen es un personaje que sabe que no debió existir en la historia pero que fue incluida por el mismo hombre que atormentó a su mejor amiga hasta llevarla a la tumba. Ella y su otro yo “Sarah Bingley” comparten en esos sueños un rencor y tristeza infinitos provocados por cuatro años de culpa y dolor.
Vio nacer a Joshua, así que está segura de que su cachorro será un varón además de que tendrá el mismo color de sus ojos. En sus sueños, al abrazar a ese niño, su otro yo se lamentaba por lo que no pudo tener su mejor amiga.
“Cady Cad” es infértil. Ella quien no soñaba con casarse ni formar una familia, tenía ardientes deseos de ser madre y formar un buen hogar con una criatura, fue privada de lo único que había deseado en secreto.
Hershey suspira, al menos esta vez ella vive y verá nacer a su cachorro. Podrá cumplir el deseo de Sarah. Su anhelo.
Esa noche conoció un lado del Alfa que le había recordado brutalmente a cierto hombre, incluso la canción era la misma. Sarah le había escuchado cantar ese mismo fragmento a una lápida fría donde descansaban los restos de su mejor amiga. Cuando escuchó esa canción la nostalgia le soplaba en los huesos y un terror verdadero le invadió.
¿Y si se repite todo en Silivia también?
Fue entonces cuando pensó en Jerome, era el único en quien podía contar pero este se había vuelto muy distante desde que comenzaron los ataques de vampiros, desde aquella puñalada. No, fue mucho antes. Solo que en su corazón no quería admitirlo, porque de hacerlo sabría lo mismo que sospechaba Sarah Bingley de su esposo.
Él guarda demasiados secretos.
Malos.
Desde aquel fatídico día incluso bloqueó su enlace mental y raras ocasiones acepta pasear con sus lobos. Le siente más distante, es cariñoso pero en su mirada puede ver que hay algo más profundo. Una disculpa o quizá una confesión.
Aunque tiene sus sospechas de que algo sucede con su pareja no cree tener el valor para afrontar esa verdad todavía, quizá sea mejor así.
Mientras lleva a ese cachorro a término lo mejor sería mantenerse alejada de impresiones fuertes…
Las suaves caricias a su vientre se detienen. Sus sentidos se agudizan, sus ojos de un color que no se decide entre el verde jade y marrón se abren de par en par mientras el instinto y el deseo animal se apoderan de sus pensamientos.
El masculino olor a Cedro del bosque, tierra mojada y chocolate alertan a su lobo, Sherezade, quien aúlla en su interior llamando a su pareja “River Storm”
El gran lobo de su pareja cruza solo un momento con su mirada, el grisáceo pelo del lobo se eriza mientras da unos pasos en reversa con sus patas traseras luego emprende su huida.
— ¡JERRY! —Exclama ella con todas sus fuerzas, le persigue con el crujir de las hojas secas hasta tropezar.
Antes de caer cubre su vientre esperando el impacto que jamás llega pues un hombre desnudo le ha atrapado inmediatamente. Hershey sonríe y apoya su cabeza sobre el pecho de su pareja, escucha los latidos de su corazón y siente volver la calma.
No importa si tiene secretos, tampoco la profundidad de estos ni el tamaño o peso de sus cargas. Es su esposo, su pareja, el padre de su cachorro. Podrá tener algo oculto y mentiras en su boca pero hay una sola verdad de la que jamás dudará.
Su amor por ella no es una mentira.
***
La luz matinal se cuela por la ventana directo hacia mis párpados cerrados, aquel destello es suficiente para provocar que me talle los ojos y gire e hacia mi izquierda buscando la oscuridad hasta chocar con algo sólido.
Al mismo tiempo algo caliente, blando y a la vez firme y duro picotea en mis muslos. Aun en sueños busco con mi mano al intruso hasta cubrir y sostenerlo. Oh, parece que se ha vuelto más grande y creo que palpita. Subo y bajo mi mano, estrecho, comparo el cambio de este pues parece crecer y hacerse más ancho conforme lo toco.
Un ligero gruñido me detiene y unos firmes brazos me aprietan con fuerza mientras una voz masculina me despierta al decir…
—Ahora no, Cady.
En cuanto identifico a ese hombre abro los ojos de inmediato descubriendo lo que estoy tocando hasta que lentamente mis mejillas se llenan de una sensación cosquilleante y finalmente estos estallan como fuegos artificiales calentando mi rostro entero.
Sin abrir los ojos mi novio suelta una risita y me abraza con más fuerza acurrucando su cabeza sobre mi hombro.
—Duerme un poco más, pervertida.
‘¿Oh, tan temprano y ya tendremos “acción”?’
¡Por supuesto que no!
Pero Gian no parece tan cansado como dice pues comienza a manosearme con su mano el trasero, luego me lame y mordisquea debajo de la barbilla mientras sube su mano por mi cadera recorriendo todo el trayecto hasta mi pecho.
—Hmmm…Gian….
Entonces respondo a sus avances acariciando sus hombros, tocando su cuerpo como una réplica en espejo de todo lo que me hace. Mi Alfa introduce sus dedos en mi ropa interior, la parte inferior de su palma caliente extiende un fuego en mi vientre que me hace gemir de gusto mientras mis muslos se humedecen a la espera de su invasión.
Lento, su respiración animal estimula cada uno de mis sentidos mientras sus dedos acarician la línea divisoria y…
Un ronquido tamaño camioneta resuena en la habitación ¡Se durmió! Su mano se detuvo justo en la entrada y lo ha dejado ahí sin avanzar ni retirarlo.
¡Que tortura!
—Gian… —Intento despertarlo sin ningún éxito pues recibo un ronquido más.
Increíble ¡Me ha dejado con las ganas!
¡Por lo menos termina lo que ya empezaste! Tomo su mano y por primera vez en la vida uso esta para masturbarme y poder sentir el clímax pero este no llega nunca. No es lo mismo hacerlo por mi cuenta que escucharle decir sus palabras obscenas describiendo cada cosa que me hace (o más bien que me hará) mientras me toca en los lugares que ya se conocen de memoria sus dedos.
Suspiro un momento y vuelvo a intentarlo. Uso su dedo sobrepuesto en mi clítoris y muevo mis caderas. Aunque se siente bien sigo sin sentirme satisfecha. Gian, ese Alfa desgraciado, me ha convertido en una gran pervertida insaciable.
Luego de otro intento fallido finalmente me doy por vencida. Con ambas manos retiro su mano de mi ropa interior húmeda y me alejo de esa cama llena de tentaciones antes de que no me resista a saltarle encima y le despierte al montarme sobre él.
¿Qué hice para merecer esto? Jamás he dejado a Gian con las ganas ni tampoco con esa sensación incompleta.
Cuando despierte me lo voy a cobrar.
Si, en cuanto esté despierto lo voy a estampar contra la pared, me pondré de rodillas y le bajaré los pantalones…
De inmediato me doy cuenta de todo lo que he pensado hasta ahora y me tapo el rostro ¡¡Por dios!! ¡¡Ya empiezo a pensar y hablar como él!!
¡Debe ser Chiara metiéndome esas cosas en la cabeza!
‘Ni lo necesito, tus fantasías ya son bastante buenas. Continúa’
Golpeo ambas mejillas con ambas manos para despertarme de esos pensamientos lujuriosos
¡No! ¡Yo no soy una pervertida como ustedes!
Además debo ir a ver como se encuentra Lina y también preguntar a Hershey en donde diantres pasaron la noche si nos prestaron su casa.
Como mi ropa está todavía vomitada primero busco algo para lavar mi ropa y la de Gian, quien ahora que estoy completamente consciente de mi entorno, he recordado que no tiene nada puesto…
Volteo hacia donde él duerme y me relamo el labio superior y muerdo mi labio inferior, el solo saber que está desnudo me provoca que mi vientre se caliente mientras un hilo baja por mis muslos.
¿Se despertará si lo meto en mi boca?
Comienzo a salivar, veo el bulto en relieve que se asoma mostrado el tamaño en su contorno y trago esa saliva mientras me acerco para abrir la sábana. Justo antes de que las yemas de mis dedos puedan tocar la delgada tela me detengo y cierro el puño.
¿Qué estoy haciendo?
Anoche bebió demasiado y sigue exhausto, estoy interrumpiendo su sueño ¿y todo para qué? Para saciar un deseo animal. Es una falta de respeto, sería como hacerlo contra su voluntad. Aunque sea un pervertido una cosa es hacerlo consciente y otra mientras duerme.
No voy a sucumbir al deseo ni actuaré como este alfa pervertido haría con mis bragas.
Definitivamente no.
Soy un ser humano y a diferencia de estos lobos que se dejan llevar por los deseos más primitivos, yo tengo raciocinio y la voluntad para respetar a mi novio así que voy dejarle dormir como se debe sin devorarlo con la mirada aunque esté vulnerable y su cuerpo sea una tentación así como su….
Demonios.
Bueno, si lo hago un poco y solo uso su mano creo que no será una falta de respeto… digo, me las debe por todas las bragas que me ha robado y que han amanecido con su viscocidad.
***
Después de para nada sucumbir ante los deseos primitivos, me vestí con una ropa que tomé prestada de Hershey y me dirigí hacia el edificio de la manada para buscar ropa limpia y quizá darme un buen baño relajante, después de una noche tan larga y pesada lo merezco.
Tampoco hice nada indebido mientras el agua caliente me recordaba a sus manos ni tampoco me tardé más de 30 minutos siguiendo las fantasías de Chiara hasta sentirme satisfecha.
Mucho menos fue hasta que sentí el clímax que las palabras de Alexia volvieron a cobrarme sentido en la cabeza, rondando como veneno haciéndome dudar más sin poder encontrar respuestas.
'Yo no te envié visiones, como dije, con el nivel tan explícito en tu imaginación no es necesario'
Eso es mentira.
Al abrir mi armario, con la luz matinal iluminando justamente en ese lugar, un vestido de color verde esmeralda me saluda. Es el mismo que llevé el día del cumpleaños de Ery.
La cinta está rota todavía, él la había abierto así para chupar mis pechos, fue la primera vez que nuestro beso fue completamente consensuado. Recuerdo que lo hice por la misión pero acabé conociendo algo más en él que comenzó a gustarme.
Un ligero ardor se asoma por mis ojos, tomo otro vestido y cierro rápidamente el armario. Mi pecho sube y baja por la respiración agitada que intento calmar mientras más memorias valiosas me golpean.
Sus primeras sonrisas sinceras, su risa, sus ojos atentos al lienzo y el movimiento suave de sus manos con el pincel, la seriedad en su rostro cuando habla de su pasado, el sonido del agua en la tina y al rascar su cabello. Incluso lo bien que se le da cantar y lo afinado que es estando borracho a pesar de no poder articular adecuadamente las palabras.
Uno a uno esos momentos me llenan de calidez y a la vez una ventisca helada sopla haciendo que me duela el corazón hasta que una pequeña lágrima cae por la comisura.
¿Si todo eso no es amor entonces qué es?
“Aunque es cierto que te has enamorado de él”
Llevo mi mano al pecho, aun puedo escuchar a Alexia.
“Lamento decirte que ese no es amor verdadero”
¿No lo es?
Ya me era bastante complicado entender la aterradora palabra con “A” pero ahora resulta que esa misma palabra tiene una variante al lado de la palabra “verdadero”
¿Qué diferencia hay entre amar a Ery como ya lo hago y el amor verdadero?
Además me dijo que hay más viajeros del rosario.
No solo esa noche, ya lo había mencionado con anterioridad.
Fue algo que ignoré antes cuando me lo dijo bajo los fuegos artificiales. Quizá porque no me interesaba saberlo o algo en mi interior continúa omitiéndolo.
“Tu verdadera pareja, quien te ha perseguido después de la muerte, es uno”
Esa noche bajo un cielo donde estallaban fuegos artificiales, cuando creía que Ery me castigaría por llamarle mi “Editor” me sorprendió con algo que preparó para mí, lo llamó “castigo” pero fue una manera de hacerme enfrentar a mis propios temores. Yo no lo sabía pero él ya había ocupado toda mi atención y era el centro de mi universo. Yo me estaba enamorando de él, aquella sensación como flotar en nubes y algodón de azúcar eran por eso.
“Tu alma está atada a la de alguien más”
Aquello no tenía sentido para mí porque solo podía ver los fuegos artificiales en el cielo al mismo tiempo que en mi corazón estallaba algo con solo sostener su mano.
Acabo de vestirme y abrazo su almohada buscando su olor.
Todos los lobos tienen una pareja destinada por su diosa de la luna, aquella creada para acompañar al lobo y ser su compañera de por vida. Se dice que al nacer solo son almas a la mitad y que al encontrarse se complementan.
Pero esos son los lobos, yo a veces lo olvido porque les he tomado demasiado aprecio a todos y cada día lo amo más. A él y a Silivia, me gusta la sensación de ser un lobo.
Pero yo no soy un lobo.
Son tan reales que lo parecen, por eso lo olvido, que todos ellos son personajes y yo…
Hundo más mi rostro en su almohada, inhalo hondo y me aferro a ella en un abrazo como si lo tuviera cerca.
¿Por eso no puede ser verdadero?
Porque no pertenecemos al mismo mundo porque esto es una historia y yo debo regresar al lugar que me corresponde. Él no puede ser mío porque Candace es su pareja destinada...
Espera.
De inmediato levanto mi cabeza al llegar a una conclusión extraña.
Si Gian no es el protagonista sino el villano, entonces Candace Var Sansa tampoco podría estar con él. Si el verdadero protagonista es el príncipe licántropo ¿Eso donde dejaría a mi Alfa?
“No me abandones”
—Que cruel…
Vuelvo a abrazar su almohada y me hundo más en ella, resulta que Ery no tendrá una pareja que complemente a su alma cuando yo no esté más aquí.
Solo podrá sobrevivir de los recuerdos y momentos que podamos crear juntos.
Él dijo que desea compartir conmigo esos últimos días hasta que yo reúna todos los preceptos. No sabemos cuánto tiempo queda pero Alexia me aseguró que casi se completa la historia.
Qué más da si allá me espera una pareja verdadera, nunca creí en ello y solo comencé por aceptarlo cuando me enamoré de Gian. Tampoco debería importarnos que el príncipe licántropo sea el protagonista, para mí solo hay uno y ese es mi novio.
Con una nueva determinación acomodo la almohada de regreso en su lugar y me decido de una vez por todas.
Si el tiempo se acaba solo hay alguien con quien compartiría mi vida hasta el fin del mundo y ese es mi Alfa. Si es mi pareja verdadera o no, si está prohibido, es una aberración o Ery es el mismo villano, nada de eso me importa.
‘¿Qué piensas hacer, Cady?’
—Voy a rechazarlo.
Si queda poco tiempo solo se lo daré a él. Gian bebió de esa manera y quedó en ese estado porque no le he dado seguridad a nuestra relación. No puedo permitirlo, si tener otra pareja destinada le infringe ese dolor, entonces lo rechazaré.
Voy a rechazar formalmente al príncipe licántropo y le diré que no hay lugar en mi corazón para nadie más.
------
Fallé por completo.
Jamás creí que rechazar a una pareja destinada fuera tan complicado.
Pensé que solo yo me encontraba en una encrucijada donde mis elecciones pendían entre la vida y la muerte, que solo yo estaba pasando por dificultades. Porque es algo muy humano pensar que solo uno mismo se encuentra en momentos difíciles.
Eso fue lo que de verdad creí hasta que menos de diez palabras me hicieron ver lo equivocada que estaba.
—Tuve una charla "ocasional" del tipo casual—Confiesa mi Beta rompiendo por completo el silencio de las tres.
Hershey estuvo demasiado tranquila hoy y Lina también parecía distraerse con su taza de té, las tres nos encontrábamos sumidas en nuestros propios pensamientos cuando con tan solo unas cuantas palabras logré olvidarme por un momento de mis propios problemas abriendo paso al chisme más jugoso del año.
— ¡¿Se acostaron?! — Exclamamos mi Gamma y yo al unísono.
Así, la mañana se volvió tremendamente larga.
----
Acto IV-Viajero del Rosario Parte 1 (Ery) ~
Mi pluma golpetea sobre los documentos, PAK-PAK-PAK decir que anoche no pude conciliar el sueño sería una completa mentira aunque tampoco puedo afirmar que me sienta descansado. Esta vez tuve dos sueños; el primero sobre Eardwulf y su trato con una mujer misteriosa que le trajo a la historia. El segundo… Ese realmente no me lo esperé pues no fue desde los zapatos de nadie sino una visión muy vívida de un momento que ni siquiera Eardwulf habrá conocido en persona.
Cuando la vi pensé por un momento que era mi novia, sus ojos, color de cabello marrón medio exactamente igual excepto por el largo de su cabello que le llegaba hasta la cintura, incluso el hábito de dar vueltas a un mechón de cabello con el dedo índice. A pesar de no ser tan joven (pues ya estaría entrada en sus 30 y tantos) el parecido era inmenso.
Pero no sentí aquel alboroto en mi interior al verla, por eso lo supe de inmediato. Aquella mujer no era Cady.
“Por favor, le ruego que se aparte” Suplicó la mujer intentando alejarse de un hombre, este tenía un aura dominante, casi como lobo.
“¿Por qué me hablas como si fuera un extraño? Llámame Cassius”
Cassius…
“Señor Craven, lo que sucedió esa noche fue un error. Mi marido ni siquiera está enterado de ello y no es mi deseo que lo sepa, por favor…”
Pero Cassius tenía "esa" mirada, aquella que reconozco a primera vista porque es la misma que tengo cuando veo a mi pareja.
Deseo.
No solo del tipo carnal sino aquel que te quema por dentro cuando no sabes darle un nombre adecuado. Algo crudo, imposible de detener y que aunque pudieras jamás lo harías.
Un llamado de protección hacia esa criatura indefensa en manos de un depredador.
Sentimiento irónico porque tú también eres un depredador. Siempre lo fuiste y siempre lo serás… hasta que su fragilidad destruye tu mundo y te obliga a reconstruirte.
“Yo jamás haría algo para perjudicarte, Camy”
¿Y la mirada de Camelia? Una presa que intenta mostrar los dientes en un intento desesperado por aparentar algo que no es. Eso también pude detectarlo, temor, una atracción inevitable y deseo provocados por el fuego en los ojos de aquel hombre.
Ninguno de los dos podía ver el destello carmesí como un delgado hilo conectando a los dos, pero aquella atracción era inminente.
“Si sus palabras son ciertas, entonces sabrá respetarme y alejarse antes de que mi esposo comience a sospechar que algo sucedió”
Cassius se reía, una voz en un tono burlón que bien podría pasar por el de un Alfa, posesivo y sin ningún miramiento al reclamar lo que cree suyo.
“Qué más da si se entera. Ese hombre te vendió a otro, terminaste durmiendo conmigo por su propia estupidez y codicia”
Aquellas palabras eran peores que golpes directos y físicos para Camelia quien apretó los labios con fuerza y alejando su mirada de la de ese hombre comenzó a sollozar silenciosamente.
Cassius, quien no mostraba ninguna expresión ante el ojo ordinario, demostró su preocupación con la delicadeza que sostuvo su barbilla obligándole a mirar sus ojos sellando aquel gesto con un beso en su frente.
“No… Señor Craven, por favor…”
“Mírame, Camy, esa escoria no merece tan dulces lágrimas”
“No…”
Sus labios besaron la comisura, su mejilla, cerca de sus labios y poco a poco se aproximó a los deseados labios de aquella mujer que inexplicablemente le hacía perder la razón, esa imagen pulcra que con tanto esfuerzo había mantenido por años. Intachable, recta. Se le ve hablar de una manera tan confidente que es obvia su actitud arrogante de alguien que se sabe el Alfa supremo, alguien que no pregunta sino que obtiene lo que desea con el solo chasquido de sus dedos.
Pero ese Alfa tiene una debilidad.
“….” Camelia sollozó y el sabor de sus lágrimas pareció detener a Cassius de su objetivo pues alejó sus labios y liberó su barbilla permitiéndole la libertad.
Eso fue lo que Camelia creyó cuando intentó emprender la huida hasta que unos fuertes brazos golpearon la pared acorralándola de nuevo.
¡BAM!
“Sé mía” Le dijo firme, sin ningún rodeo. La mujer tan parecida a Cady pero con una actitud mucho más suave y sumisa volvió a sucumbir como un Omega ante el dominio de un Alfa. El hilo brillante y delgado hasta casi parecer invisible se hizo más estrecho y Camelia le miró con asombro.
Luego, negando con su cabeza ,volvió a defender su honor.
“Estoy casada, tengo un marido, no diga más disparates y déjeme tranquila---“
¡BAM!
El sonido del golpe seco hizo que Camelia cerrara los ojos y temblara debajo de él. Fue entonces que Cassius se percató de algo que desearía no haber notado, la reacción inmediata de la mujer hacia el sonido.
Los ojos del hombre primero se abrieron de par en par al descubrir la reprochable realidad.
Cerró los ojos y al abrirlos el destello en ellos se mostraba peligroso y desafiante.
Pero mostrarse así frente a la mujer solo le provocaría su rechazo al temerle, así que desechó de inmediato ese semblante asesino y besó sus labios.
No con hambre, no con deseo, sino con una delicadeza y ternura como nunca habría imaginado que pudiera mostrar.
Apenas había rozado sus labios cuando se alejó.
"Déjalo, divórciate de él y entrégate a mi"
Le dijo con una voz suave pero llena de autoridad.
"Tengo una hija" respondió Camelia con la seguridad que no había mostrado durante su conversación. Es muy claro que ella también tiene alguien a quién proteger.
"No me parece que eso le importe a tu marido si te vende a distintos hombres"
"Fue solo una vez..."
Cassius se reía a carcajadas al escuchar sus palabras, más que algo gracioso le hervía en la sangre las ganas asesinas de acabar a ese hombre con sus propias manos.
"¿SOLO UNA VEZ, DICES...?"
Ante aquella mujer defendiendo a una escoria como su marido no pudo contener más su máscara de humano y reveló al lobo en su interior.
"ENTONCES, ¿POR QUÉ TE ENCONTRÉ TRES VECES HUYENDO DEL MISMO TIPO? ¿EL MISMO CABRÓN QUE TE PERSEGUÍA PORQUE TU MARIDO TE ENTREGÓ A ÉL COMO PRENDA?"
"Donovan me prometió que no volverá a hacerlo"
"¿Y le crees---?"
"¡Soy su esposa, por supuesto que debo creer en él!"
La mirada de Cassius lo decía todo. Es una lástima, una esposa devota como ella quien defiende a su marido con tanto fervor es un desperdicio como esconder perlas en el lodo. Su deseo aumentó al descubrir cuán valiosa era.
El hombre volvió a cerrar los ojos y al abrirlos una nueva determinación destelló en ellos.
"Ya que a tu marido le encantan las apuestas hagamos una tú y yo"
Cassius tomó a la mujer de las muñecas y con una sola mano las sometió arriba de su cabeza.
"Su promesa, va a romperla y esta vez no será Hardley Collins a quien te entregue sino a otro hombre"
"No lo hará. Alguien ya pagó esa deuda y me prometió que jamás pisará un casino en su vida"
La sonrisa en los labios del hombre y aquel chasquido de lengua contra su paladar decían lo contrario.
"Entonces es una apuesta. Saldrás conmigo por 24 horas y me llamarás por mi nombre"
"¡¿Todo un día?!"
"Tan solo uno, Camy. No te haré darme más si tú no quieres"
"¿Y si tú pierdes?" Preguntó ella dejando de lado cualquier formalidad.
"Jamás volveré a buscarte"
Camelia no respondió, jamás dijo un si ni tampoco un no, pero su mirada fue suficiente para que Cassius la interpretara como una afirmativa.
Estaba seguro de que tenía todo el armamento para ganar. Ni siquiera tuvo que esforzarse demasiado, Donovan volvió al casino quebrantando su propia promesa con Camelia y en menos de cuatro horas el hombre se volvió a endeudar.
"Vaya, Donovan. Y yo que fui un buen samaritano al comprar tu anterior deuda"
"Préstame más dinero" suplicó el hombre.
"Pero si estás quebrado, no tienes nada valioso que puedas dejarme como garantía de que me lo pagarás...Hmmm... a menos que"
"¿Qué es lo que deseas de mí, Craven?"
"Escuché que la esposa de Donovan Dawson es muy bella"
Dijo Cassius actuando como si no le importara pero con una gran verdad en sus palabras.
"Puedo olvidarme de la deuda si me dejas probar a tu esposa"
Aquella noche Cassius Craven perdió mucho dinero pero valió cada céntimo cuando Camelia tuvo que admitir su derrota en la apuesta.
Para justificar aquellas 24 horas le dijo al esposo de la mujer que él tenía una libido demasiado alta y que para poder experimentar el mayor placer debía tener a sus pr0stitut4s todo un día. Donovan se lo creyó, aunque no parecía saltar de felicidad al saber que su esposa estaría en otros brazos esa misma noche, él mismo le pidió a Camelia que calentara la cama de Craven por tan solo 24 horas.
"No" Se negó Camelia y aunque su voz era débil sus lágrimas más que por tristeza fueron por decepción.
Ante la negativa inesperada y redundante de la mujer, Donovan cerró el puño luego se detuvo antes de impactarlo contra Camelia.
Parte de su trato con Cassius era que debía entregarla integra, si fuera con moretones Craven descubriría las marcas de su dominio como esposo legítimo y eso no le era conveniente. Sería mejor si Camelia fuera sin evidencias de sus vidas privadas.
"Tienes razón. Perdóname por presionarte así, no merezco una esposa como tú"
Ante aquella dulzura Camelia no pudo hacer nada más, creyó inocente y cayó redonda a las palabras de ese hombre quien se comportó sospechosamente atento al preparar la cena.
Fue entonces que Camelia sintió sueño y su rostro golpeo la mesa.
Donovan sonrió satisfecho.
Cuando Camelia abrió sus ojos se encontró atada de los tobillos y muñecas sobre una cama blanda en una habitación completamente desconocida.
Afuera, audible por la puerta entre abierta escuchó la atroz conversación principalmente liderada por su propio esposo.
"Puedes hacerle lo que quieras pero sigue siendo mi esposa, así que tengo un par de reglas que deben seguirse"
Camelia escuchó con horror a su marido aceptar azotes y comportamientos sádicos, no le importaba si fuera demasiado intenso con ella, siempre y cuando lo hiciera con protección puesta y no eyaculara por ningún motivo adentro.
"Escuché que te gusta ser un dominante y que incluso en tus juegos incluyes la lluvia dorada, puedes hacerlo. Si quieres incluir a uno o dos hombres más tendrán cargo extra pero autorizo que lo hagas. Lo único que no toleraré será que lo hagan al pelo sin ninguna protección. Es mi esposa, no quiero bastardos en la familia ni toleraré tocar el mismo c0ñ0 si fue tocado directamente por distintas p0ll4s"
Cada aberración suya era una daga clavándose en Camelia quien comenzaba a dudar de la razón por la que había soportado a ese hombre por tantos años.
Cassius tuvo que tragarse todos los insultos y la necesidad de golpearlo mientras veía de reojo la puerta.
Aunque deseaba que Camelia supiera la clase de sanguijuela asquerosa que era su esposo, tampoco era de su agrado verla sufrir por aquellas palabras venenosas y obscenas.
Esperaba que Camelia siguiera dormida, así jamás tendría que escuchar tanta vulgaridad junta y aquel falso rumor que el mismo se encargó de inventar para que Donovan le creyera.
Tenía la esperanza de que con semejantes aberraciones el hombre sintiera culpa y se enmendara al elegir a su esposa. Era su último acto de misericordia y una oportunidad antes de ir con todo para tener a esa mujer con olor a jazmín y tierra mojada en el cuerpo.
Pero el esposo de ella resultó ser más repugnante de lo que creyó que sería.
No solo serían 24 horas, Donovan la había llevado a pasar la noche atada en una habitación, en cuanto vio que eran exactamente las 12, anunciando en inicio del día el hombre se despidió entregándole sus reglas por escrito. Exactamente las 24 horas, ni un minuto fuera de lugar.
Cassius arrugó aquel pedazo inmundo esperando que se largara de buena vez.
La puerta se cerró y en cuanto el seguro se unió al marco emitiendo un cran CLIC, un sollozo resonó.
De inmediato Cassius abrió la puerta, Camelia se había caído de la cama en un intento inútil por levantarse, la mujer lloraba desconsoladamente. Su cuerpo temblaba con cada sollozo, él sintió algo estrujarse en su interior. Intento acercarse a ella, tocó su cabeza y la mujer reaccionó con una fuerte bocanada alejando su cabeza haciendo un esfuerzo desesperado por alejarse.
No solo había temor en sus ojos, tampoco decepción, también había algo nuevo. Odio.
Aquella mujer a la que observaba desde su automóvil en secreto mientras esta se encargaba del jardín, tan alegre y pura como las flores a las que hablaba tenía el corazón roto.
Quizá ya se había roto hace bastante tiempo pero apenas esa noche aceptó que no tenía reparación alguna. Estaba hecho añicos.
"No te haré daño" le aseguró él a pesar de que Camelia volvió a rechazar su mano.
"Si me vas a azotar no necesitas pretender ser amable. Es más cruel para los animales de sacrificio un trato como dioses si al final su fin es morir y ser vendidos parte por parte en una carnicería"
Sollozó de nuevo tragando su tristeza y haciendo paso a lo que quedaba de dignidad.
"Prefiero saberme un sacrificio"
Dijo ella conteniendo sus lágrimas inútilmente antes de volver a sollozar y romper en llanto. Ante aquella imagen desgarradora, Cassius no pudo contener más la farsa con la que siempre había vivido.
"Hay lugares donde de verdad veneran a sus animales y los tratan como un tesoro" Dijo el levantando su barbilla.
Besó la comisura de su labio, suave y lento.
"Un día, Camy. Dame un solo día para enseñarte lo que se siente ser verdaderamente amada"
***
PAK PAK PAK
Hay trazas de tinta y gotas por todas partes en mi escritorio.
Aunque no entiendo la razón por la que tuve ese sueño estoy sorprendido por todo lo que vi en ese tiempo que pareció poco hasta que desperté y descubrí que ya era la una de la tarde.
Camelia no se sentía digna de llamarle por su nombre así que él le pidió elegirle uno o que lo llamara de alguna forma más íntima como cariño, ella se negó y en su lugar le dijo simplemente "Sius" pero, para su grata sorpresa, él muy gustosamente lo aceptó.
Le dijo que le mostraría lo que es ser amada y vaya que la colmó en atenciones y detalles, pero falló en cuanto tuvo que elegir entre su futuro lugar como funcionario y la mujer a la que había prometido proteger.
Al final como dijo mi rival fueron palabras y promesas vacías.
Incluso cuando Camelia murió mantuvo esa falta de agallas y mantuvo oculto de su propia familia el secreto de un hijo ilegítimo al que escondía sus cenizas en una urna dentro de una para perros. Cobarde, manteniendo su farsa por años hasta que conoció a alguien que le recordó a si mismo.
"Debo ser digno de ella"
Se dijo para si mismo antes de salir del cementerio pues se había jurado no volver a pisar ese lugar hasta asegurarse de que lo merezca. Al igual que a mi rival, una mujer se le aproximó en el cementerio solo que sus zapatos no eran rojos sino completamente blancos.
"¿La quieres de vuelta?"
Dijo la voz.
"Necesito deshacerme de una molestia y sé que tienes poder para enviarlo lejos"
El hombre escuchó atentamente incluso el nombre de quien debía deshacerse, luego negó con la cabeza sin dejar de sostener la urna donde quedan los restos de aquel amor que fue cortado antes de poder florecer con propiedad.
"Los muertos no regresan, incluso si viajara en el tiempo no se puede cambiar al destino. Además, conozco a la mujer que amo y estoy seguro de que mi mujer no tiene deseo alguno de vivir ni regresar"
Si viviera no podría soportar ver el hombre en el que se ha convertido, un fiscal con su empleo soñado pero vacío por dentro, una carcasa de promesas sin cumplir donde al final no tuvo el suficiente valor para elegirla a ella. Además de la devastadora noticia de que no pudo llevar al término al hijo de ambos.
Aquel hombre llamado Eardwulf le hizo ver apenas unos momentos atrás el gran error que tuvo todos esos años.
Estaba convencido de que aquella vida era su karma. Por tanto debía primero enfrentarlo.
La mujer de los tacones blancos y un velo negro cubriéndole el rostro le observa alejarse, cerró el puño con fuerza y murmuró casi al aire
"Incluso ese hombre lo sabe, ¿entonces por qué existe alguien tan necio? Desafiando una y otra vez mi autoridad sin aceptar que es por la maldición de él mismo que ella continuará muriendo"
"Le llaman "amor" a ese deseo egoísta y repulsivo. Aquel que no puede aceptar dejarla ir por el mero capricho también se merece el título de escoria" Su rubia cabellera, dorada como rayos del sol ondeaba al viento a pesar de los pesados y largos bucles.
Me parece muy familiar y al mismo tiempo no puedo dar con su nombre.
En cuanto intenté recordar, la mujer levantó la cabeza y como si me pudiera verme por debajo de su hombro se dijo unas palabras que parecían dirigidas a mí.
"Escorias como tú"
¡SPLASH!
Después de eso, el sueño terminó abruptamente. Alguien me había echado encima un cubo entero de agua que me despertó por completo con una queja y ganas de golpear a quien hizo semejante estupidez.
Pregunté quien diantres fue y si deseaba morir por faltarle al respeto a su Alfa, tallé mis ojos con los dedos y al finalmente poder abrirlos me encontré con unos ojos verdes como el jade y remolinos marrones.
Era Hershey.
Luego me descubrí en el hogar de mi Gamma y su esposa ladraba cosas que no podía escuchar porque se me vino encima una jaqueca infernal.
En medio de esa voz molesta que me golpeaba la cabeza como un pájaro carpintero a la dura corteza del árbol, logré percibir el olor de mi pareja. La busqué, encontré aun las huellas de su esencia entre las sábanas y supe de inmediato que habíamos dormido juntos. También detecté su olor en mis dedos ¿qué diantres sucedió anoche? No tuve tiempo de averiguar cuando Jerry entró a la habitación y su lobo casi me gruñó al verme desnudo.
Mi Gamma cubrió los ojos de su mujer y me entregó algo de su ropa para que me vistiera.
Maldita jaqueca, me hacía sentir como un inútil al intentar vestirme. Aun seguía confundido de cómo diantres terminé en la cama de una de las habitaciones de mi Gamma mientras su esposa continuaba quejándose de que le había dejado un desastre en la habitación. Le pedí que me hiciera la cuenta y que, una vez estuviera todo en orden, se lo pagaría íntegro en cuanto llegara a mi oficina.
Jerome quiso negarse, Hershey le pegó con el codo y aceptó sobando debajo la costilla. Luego ofreció llevarme a la manada ¿Qué acaso me cree un lisiado que no puede llegar por si solo? Gruñendo insistí en que como Alfa logro llegar por mi cuenta, estuve en el campo de batalla con heridas peores que una maldita resaca.
Cuando llegué a la manada lo primero que encontré en mi oficina fue a Milo. Su mirada perdida quien sabe en dónde mientras giraba sin parar la cuchara en la taza.
Ha estado así por un largo rato.
— ¿Qué ocurre contigo, Milo? —Pregunto finalmente mientras sostengo una parte de mi cabeza evitando hacer evidente que perdí la apuesta de anoche, pienso mantenerme firme, insisitir que quien ha perdido es el.
Mi Beta no responde, la cuchara en su mano continúa girando hasta levantar espuma, como es la primera vez que siente resaca debe sentirlo insoportable.
—Desnudo...
— ¿Eh?
—Amanecí desnudo, Ery.
No dijo nada más.
Al menos ya dejó de mirar el contenido de su taza y girar la cuchara como si fuera lo único que supiera hacer. Las rojas venas en sus ojos sobresalen como una maldición y me mira como si quisiera echarse sobre mí o culparme por algo. No le había visto tal resentimiento desde que comenzamos a ser amigos.
Vamos no tuvo que ser tan malo, yo también amanecí sin prenda alguna y no me estoy quejando como si fuera el fin del mundo. Nada grave debió pasar anoche como para---
—Creo que me acosté con De Fritz.
C-A-R-A-J-O.
—Desperté, era el hogar de Lina, su cama. ella, justo a un lado mío bajo las mismas sábanas.
DOBLE CARAJO.
— ¿Te acostaste con la Beta de mi pareja?
— ¡No lo sé! — Me gruñe como un rugido—Roshard no lo recuerda, yo tampoco y con esta tensión entre los dos es imposible preguntarle---
Su respiración se agita, veo en él una desesperación que jamás me había mostrado en todos estos años de amistad, todo al sentirse acorralado con un enigma que le carcome hasta los huesos. Ni siquiera la resaca parece importante cuando la duda de lo que sucedió anoche no le deja estar en paz, jala su cabello con las manos, se peina con los dedos el fleco que cubre su frente haciéndole ver más como un simple joven que un lobo adulto Beta para variar.
—¡¡Maldición todo esto es culpa tuya por hacerme tomar esa porquería!!
¡CRASH!
Ahí va su taza favorita, de verdad está muy alterado.
‘¿Cómo no va a estarlo? tiene pareja y se involucró con otra hembra que está embarazada de otro macho. Es una situación complicada y no le estás ayudando en nada’
Tiene razón mi hijo. A veces olvido que su Enepece le espera en casa.
‘¡QUE NO SOY TU HIJO!’
Cierto, mi hijo adoptivo.
‘¡¡UGHHH!!’
Incluso Shawn está alterado con todo esto, pero papá tiene la solución. Ya deja de gruñir, Shawn que interfieres con mi concentración.
—Entonces, para resumir, lo que quieres es saber si cogieron, ¿no?
—En un término menos vulgar, pero así es—Me responde pellizcando el puente de su nariz.
—Haberlo dicho antes.
Si en lugar de mirar por horas la mentada taza haciendo ruido con la maldita cuchara lo hubiera preguntado ya se habría solucionado esto rápidamente,
Abro mi cajón, saco la piedra que coloco sobre el escritorio y el sonido del golpe me resuena en la cabeza. Después de que terminemos con esto voy a buscar un buen remedio para quitarme esta horrible resaca.
—Ahora veamos que pasó anoche.
Pero ni Milo ni yo estábamos preparados para el recuento de los horrores de anoche, ninguno de los dos.
NINGUNO.
¿Por qué Camelia y Cassius aparecieron en los sueños de Ery? La pregunta queda en segundo plano con un misterio más jugoso pues estos lobos son chismosos ¿Qué hizo Milo con Lina? Beta y Alfa descubrirán lo que es el verdadero bochorno en el siguiente capítulo...







