No supe en qué momento me quedé dormido, pero el sueño que tuve o, mejor dicho, el recuerdo. Me llenó de más dudas que antes.
Sonreí con amargura, olvidarme de Ivy no sería tarea fácil.
Volví a cerrar los ojos, para rememorar el recuerdo. Esta vez plenamente consciente.
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Era otoño.
Lo recuerdo porque las hojas caían en espirales lentas sobre el jardín del campus, igual que lo hacían en la casa de los Hart cuando éramos niños y jugábamos a perseguirlas como si fueran secretos del viento. Ivy