Isabel cerró la puerta trasera en su casa de campo y dejó que el murmullo de las amigas se desvaneciera en el pasillo. En las paredes de aquella casa, las fotografías de Jonas llenas de su inocente mirada, les daban fuerzas para lo que se avecinaba. Alicia respiró hondo, consciente de que aquel día traería respuestas y, con ellas, la posibilidad de cerrar heridas que habían marcado años de su vida.
Un café en la orilla del río. Un banco de madera, el murmullo del agua y dos siluetas que se enfre