Al llegar a la oficina, Beth fue a ver a Ryan. Empujó la puerta del despacho con una sonrisa ya formándose en sus labios.
—¿Quería verme, señor?
Ryan levantó la vista de sus papeles; sus ojos se demoraron en el rostro de ella un instante más de lo habitual. Su expresión era ilegible, una mezcla de preocupación y algo más que ella no alcanzaba a descifrar.
—Sí, Beth —dijo finalmente, lento y deliberado—. Claire me informó de que la señorita Aurora te había enviado fuera. Mira —continuó, reco