Beth se sintió inquieta y molesta al mismo tiempo. No caería sin luchar y no pensaba rendir esta oportunidad de trabajar con Aurora. Abrió la boca para hablar.
—Señorita Pierce... —la frase quedó inconclusa cuando Ryan la interrumpió levantando una mano.
—No la acuses de ser irresponsable —intervino él, con su voz cargada de una autoridad férrea que sorprendió incluso a Beth—. Ella me llamó aquel día y me explicó la situación por completo. Yo le concedí el permiso.
La revelación fue impacta