-Bruno Cicarelli-
Despierto, aún mareado, en la habitación que han adecuado en el hospital para nosotros, me siento un poco adolorido y con náuseas también, pero todo vale la pena por solo verla sana y que tenga una vida feliz.
-No te muevas, sigue descansando - me dice la dulce voz de Hanna al oído.
-¿Cómo salió todo?
-Ella esta bien, aún duerme y pasarán varias horas para que despierte, asì que aprovecha de descansar.
-Gracias a dios.
-Y a ti, Bruno... perdóname por todo, yo... yo estaba