Mundo ficciónIniciar sesiónAlejandro asintió y después de un rato nos separamos, me senté nuevamente en el sofá de cuero y él se fue a su escritorio. La señora Agnes entró y anunció al famoso señor Egemen, un hombre con un traje gris hecho a la medida hizo presencia, todo su cuerpo emanaba una autoridad muy grande, él era un hombre mayor pero con unos ojos tan vívidos como los de un joven aunque el desprecio hacía las mujeres era demasiado obvio.







