El tiempo en Nueva York tiene una forma curiosa de avanzar.
A veces se siente como un torbellino que lo arrasa todo, y otras veces, como una marea lenta que va puliendo las aristas más afiladas.
Tras la tormenta de la demanda de Enma y la tensa confrontación en el baño, el ático de los Vance experimentó un cambio de presión atmosférica.
El aire ya no vibraba con la electricidad de una guerra inminente, sino con el zumbido sutil de una tregua en construcción.
Daniela y Bunny, dos mujeres separ