No era una pregunta fácil.
¿Realmente lo había hecho? ¿Si se interpuso entre Enrique y esos lobos, literalmente?
Alicia miró en aquellos ojos grises, profundos y confusos que exigían una respuesta de ella.
Su expresión era de confusión, sus cabellos estaban cayendo un poco sobre su frente y él estaba tan cerca de su rostro que era posible sentir su respiración, y el calor que emanaba de él.
Eso la hizo retroceder un poco, más hacia la piedra helada alejándose de él.
Su gesto lo hizo retroc