Mientras el sol comienza a asomarse en el horizonte, las primeras luces de la mañana iluminan el claro, bañando el lugar en un brillo suave. El silencio es casi ensordecedor, interrumpido solo por el sonido de las hojas y ramas bajo los pies de los animales del bosque que comienzan a moverse.
James sostiene a Alice en sus brazos, sintiendo la frialdad de su cuerpo aún presente. El color ha abandonado lentamente su rostro, dejándolo pálido como la nieve. Sus labios entreabiertos y sus ojos cerra