Sus palabras lo hirieron como plata.
Atravesaron su corazón y lo hicieron añicos, porque James Turner sabía lo que vendría después.
La estaba perdiendo otra vez, y esta vez ella estaba decidiendo dejarlo.
Pero eso era lo que merecía por su egoísmo al intentar mantenerla a su lado, tratándola como una protegida en lugar de la hembra más importante de su vida.
Merecía esa vuelta del cruel destino, ¿no?
El macho tragó saliva y acortó la distancia entre los dos, mirándola fijamente.
Ali