Axel miró a la mujer durmiendo en la cama.
La lluvia caía fuerte afuera, mientras él atizaba bien la chimenea, intentando mantener la cabaña caliente y cómoda para ella.
Samanta ya dormía por algunas horas, y desde que él volvió hace algunas noches, Axel apenas consiguió disculparse por partir.
No hubo ninguna explicación decente de su parte, y él se odiaba por eso...
¿Cómo podría decirle que se culpaba? Ella no necesitaba sus dramas internos, ella no necesita ni sentirse mal por él, cuand