49. Amenaza
CRYSTAL
La tarde había caído entre risas y juegos absurdos entre nosotros; esta es la primera vez que comparto con tantos sin ser juzgada.
Puedo decir que son unos de los primeros en aceptarme después de Leonor y Diana.
Me detengo en una esquina, tocando mi estómago; la boca me sabe a amargo y tengo el estómago totalmente revuelto.
—¿Estás bien, lobita?
—No, creo que esa fruta exótica que me dio Mark me hizo daño.
Pasaba saliva tratando de calmar el malestar, pero solo empeoraba a c