45. Peligrosa misión
CRYSTAL
Me coloco una vez más el traje de entrenamiento. Hoy no ando totalmente al cien; después de la noticia de Morfeo, estoy preocupada, no puedo evitarlo.
Recojo mi cabello en una coleta alta, dejando que algunos mechones caigan hacia adelante. Unos bonitos ojos celestes me regresan la mirada, pero en ellos no está la misma felicidad de hace días.
Salgo, bajo las escaleras y llego con ellos en los amplios campos de entrenamiento. Aún nos falta mucho por volver, y yo, la verdad, no sé si