43. Más de un poder
CRYSTAL
Y así fue como nos encontró Morfeo, luchando entre todos por culpa de estos mentirosos bromistas.
Torcí la pierna del que tenía al frente, escuchando su lamento. Tenía a otro agarrado de la oreja, con los dientes a punto de arrancarla, y a otros dos debajo de mí, retorciéndose mientras jalaba el cabello de uno de ellos.
Me superarán en número, pero ilesos no se van.
—¿Qué es lo que sucede aquí?
—Ella está enojada porque le jugamos una mala broma, señor.
Alza una ceja, divertido, m