40. Una perfecta creación
CRYSTAL
Nos arrastraban como simples animales a la guarida de ese hombre arrogante que tira un par de veces de nuestras cadenas.
Thea gruñe molesta por sentir el metal rodear su cuello y los constantes jales que le dan para humillarnos.
A mi lado va Enodia, mucho más tranquila, como si no estuviera frente a un enemigo que podría acabarnos tan fácil como respirar.
Eso me hacía desconfiar de ella, porque solo me hacía entender que ella los conocía y estaba de su lado. Me cuestiono una vez más el