26. Conocer la manada
CRYSTAL
Una vez dentro de su oficina, me limité a quedarme allí, sintiendo la tensión en el aire a medida que pasaban los segundos y él no decía nada.
Leonor apretó ligeramente mi mano y la vi alejarse lo que hizo que mi corazón se acelerara, así como mi respiración.
Con ella cerca, me sentía segura, pero ahora…
—Ven aquí, Crystal.
Solté el aire tembloroso de mis pulmones y di algunos pasos al frente hasta que en mi visión entraron sus botas; estaba recargado en el escritorio, supongo