22. Delirios
EZRA
Ignoré sus gritos mientras eran arrastradas a las salas de castigo; ahora solo me quedaba una, la misma que me mira desafiante. Esto va a ser interesante.
—¿Qué fue lo que escribiste en su espalda con el cuchillo de plata?
—Perra, porque eso es lo que es.
Asentí, disfrutando de su estremecimiento por mi risa oscura. Creo que voy a disfrutar más jugar con ella que con las brujas.
—La quiero de espaldas al piso y rasguen todo su vestido.
Vi el pánico en sus ojos mientras mis homb