Cap. 40: Jugando
Luego de un incómodo y silencioso desayuno, uno que estuvo muy lejos de ser lo que esperaba, Santiago se levanta y se dirige hacia la ducha. Si bien ha sido capaz de poner bajo control su enojo, sabe que no puede dejar pasar eso, no hay nadie más en quién confíe tanto como en Luna, pero justamente por eso es que debe ser más exigente con ella. Porque un error por su parte, podría significar la muerte para él, y su vida es algo que tiene en demasiada estima como para arriesgarla de esa manera.
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