Cap. 104: Rastreadores
Barrios y Sánchez apuntan con sus armas a la criatura que permanece junto al cuerpo decapitado de Rivas, mientras que Norman y Tony dirigen sus armas al otro ser que ha aparecido intentando tomarlo por sorpresa. Retienen el impulso de llorar ante la pérdida de otro camarada, pero no pueden darse el lujo de empañar su vista con lagrimas. Esas cosas parecen muy diferentes de los murciélagos a los que han matado con facilidad, y probablemente sean mucho más difíciles de matar.
—Fuego escape! —o