Cap. 26: Ajuste de cuentas
Soltando un gruñido de dolor y molestia, el primo de Catherine se levanta frotándose la cabeza en la que siente un pegote que supone es sangre. Esa mujer estaba realmente loca, aunque por supuesto que en cuanto la tenga en frente se las va a cobrar, nadie lo trata de esa manera, y mucho menos una ramera cualquiera.
—Este crucero es grande, pero te aseguro que antes de que toquemos tierra te voy a encontrar y hacerte pagar por esto —asegura el hombre mirándose en el espejo el corte hinchado que