Reina
Sabía que Caine tenía varios ases bajo la manga, pero créeme cuando te digo que no me esperaba este.
Sus palabras resonaban una y otra vez en mi cabeza, y cuanto más lo hacían, más esperaba que dijera que estaba bromeando o que había oído mal.
Nada de eso sucedió, y como la perra sucia que era, me excitó muchísimo.
La fría piedra del suelo se clavaba en mis rodillas, pero apenas lo sentía. Todo mi mundo se redujo al hombre que estaba de pie sobre mí, con el pecho aún agitado por la brutal