Reina
La verdad flotaba en el aire mucho más tiempo del que me hubiera gustado, pero eso no era lo peor. Por mucho que lo intentara, la realidad era que poco o nada se podía hacer. A estas alturas, ni siquiera estaba segura de que hubiera una solución.
Genial. Simplemente genial.
Respiré hondo antes de obligarme a concentrarme en el presente. Lo primero que noté fue el cambio en el ambiente. Ahora era casi frágil, como si la habitación misma hubiera respirado.
Seguía tarareando, aunque casi no