Reina
La biblioteca estaba en un silencio que nunca había existido en el resto de la fortaleza.
En los patios siempre había ruido: botas golpeando la piedra, metal chocando, guerreros gritando órdenes en los campos de entrenamiento. Pero aquí, el silencio se instalaba en las paredes, roto solo por el ocasional crujido de pergamino o el suave crujido de la madera.
Era el único lugar donde mis pensamientos se detenían el tiempo suficiente para respirar.
Esta parte del palacio solía traerme paz, p