Caine
Habían pasado tres días, tres malditos días desde el mensaje. Tres días desde que mi vida y la poca paz que apenas conseguía se habían transformado en algo peor. Tres días desde que encontraron una botella medio enterrada en la arena al borde de nuestra frontera, con un trozo de pergamino sellado en su interior como un falso tesoro.
Vienen por lo que les pertenece.
Odiaba admitirlo, pero esas palabras me atormentaban más que cualquier otra cosa. Para todos los que estaban afuera, yo era e